jueves, 1 de diciembre de 2016

EL DESDOBLAMIENTO







Cuando abrí los ojos y vi el techo de mi habitación, aun todo estaba oscuro no sabía la hora pero aún era de madrugada. Una sensación extraña rodeaba mi cuerpo, un instante después sentí que me despegaba de la cama y parecía flotar, traté de tocar con mis manos las sabanas pero no las alcanzaba. Estaba flotando.

En ese estado, se sentía una desprotección, me sentía vulnerable, suelto, liviano... Libre ! sentí un estremecimiento en mi cuerpo y todo me empezó a dar vueltas, las paredes, los cuadros. Una corriente fuerte de aire entró por la ventana; era un aire frío, de ese que llega a los huesos casi sin tocar la piel. Pero entonces podía volar ?

! NO ¡ no volar, FLOTAR; eso era, estaba suspendido en el aire como los astronautas en el espacio. Quise salir de la habitación, pero al halar la puerta, vi como mi mano pasaba a través de ella, entonces no solo flotaba sino que también atravesaba objetos sólidos, así como lo hacen los fantasmas. Recorrí toda la sala, entré a las habitaciones, todos estaban profundamente dormidos.

En ese mismo instante escuché ruidos en la calle y vi por la ventana de uno de los cuartos como un grupo de personas salían corriendo, todos hacia una misma dirección, mas y más gente salía de sus casas hacia el mismo lugar, como curiosos en busca del morbo de algo acontecido.

Atravesé la ventana y salí flotando en esa misma dirección, casi sin importar que me vieran, momentos después descubrí otra de las cualidades de mi estado; nadie me podía ver. Seguí flotando junto a la gente, hacia donde todos se dirigían, cuando a lo lejos pude divisar un  tumulto de gente, todos reunidos. Y o no entendía nada, pero mi curiosidad me hacía flotar más y más hacia ese lugar.

Todos lamentaban lo sucedido, incluso pude ver algunos llorando, intente preguntar pero; entendí que no me podían oír. Me metí entre la gente, entre el grupo, atravesando cuerpos, hasta que pude ver a alguien tirado en la carretera, la sangre en el piso rodeaba su cuerpo, el accidente había sido espantoso ··, comentaban unos, -·· no tenía oportunidad de salvarse, dijo otro de los curiosos.

En ese mismo instante uno de ellos tomó el inerte cuerpo mientras otro buscaba algo para cubrirlo, fue entonces cuando el pánico invadió mis entrañas pues pude reconocer su rostro, era mi cuerpo el que yacía inerte sobre el suelo, fue entonces que pude entender que era yo el que había muerto.

WILLIAM CORREA 97

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