Esta noche EL GRAN
CONCIERTO!!
Más de 80.000 personas
se reunirían para presenciar el mejor espectáculo en vivo, la televisión
realizaba los últimos preparativos, el equipo y yo ya terminábamos los últimos
ajustes para que el concierto fuese el mejor de lo mejor. Yo estaba muy tenso y
muy preocupado pero muy optimista, pues junto a mi estaba el equipo más idóneo
y profesional que podía existir en algún lado.
Las horas corrían, las
promociones en la radio y la televisión sonaban "HOY EL GRAN CONCIERTO CON
EL MAS POPULAR CANTANTE DEL MUNDO”.
Llegó la noche, agitada
y temerosa tratando de ahogarme con su tenue oscuridad, mis ganas de estar allí
me hacían pasar sobre cualquier contratiempo.
Pasamos por el estadio
y vi esas largas colas y como la gente se mataba por entrar para conseguir el
mejor puesto en donde pudieran tener más cerca de la estrella del espectáculo;
eso me hacía sentir bien, muy bien pues era una muestra de que mi trabajo y mis
esfuerzos no habían sido en vano.
Entré a los camerinos y
allí todo el equipo· unido como una familia en donde los ánimos y apoyos vuelan
de un lado para el otro, como "todo saldrá bien'; "no te preocupes,
somos los mejores':· pero siempre expectantes.
Hice algunas revisiones
de rutina, como todos lo hacen y una gran curiosidad entró en mí y me acerqué
tras el telón y con temor miré a través de él y vi los tumultos de gentes, como
hormigas desplazándose por todo el estadio entre la silletería. Sentí una
emoción y un temor a la vez, entonces di la vuelta y vi el reloj del salón
(8:40PM) solo faltaban 20 minutos y puff, el gran sueño.
Los músicos empezaron a
tomar sus puestos, la gente sus asientos, el nerviosismo nos invadió a todos,
la TV empezó su conteo regresivo mientras se mostraban los comerciales de
interés. Ya el estadio estaba en su tope y se escuchaban aplausos, gritos y
silbos, pidiendo que empezara el espectáculo.
Aquí todos estábamos
listos y de repente el conteo 3 ... 2 ... 1...0, se abrió el telón y una
fanfarria encendió el ánimo del público y los gritos de la gente salían desde
sus entrañas, como fieras heridas y con rabia, haciendo vibrar los cimientos
del mismo estadio ... y no paraban de sonar.
En un momento de locura
y emoción tomé el micrófono inalámbrico que estaba sobre una de las mesas de
control y me dirigí hacia el centro del escenario con pasos cortos pero
seguros, cada vez acercándome más y más, cuando tuve a la vista a todo el
público ; el pánico y el terror invadieron todo mi cuerpo, sentí como si me
destrozaran en mil pedazos, casi pierdo el control y no me reponía del trauma,
en ese instante todo se convirtió en un mar de silencio, la quietud reinaba en
todo el lugar, no se escuchaba nada; era como si se estuviera haciendo una
venia de respeto y admiración o si se quedaron aturdidos y anonadados al verme
desplazar por el escenario, que de su garganta no pudo salir el más leve
sonido; esto me dio una seguridad total y me sentí dueño del escenario. Tomé el
micrófono y lo coloque sobre el soporte y con una mirada hacia uno de los técnicos,
pedí sonido, golpee el micrófono con mi índice izquierdo 2 veces y emití un
sonido silábico para asegurarme de la nitidez de la voz en los equipos... y era
perfecta.
En ese preciso instante
la gente desbandó sus gritos como una estampida de reses en campo abierto
arrasando todo lo que encuentre en su camino, eran gritos incoherentes y
eufóricos, lágrimas y risas, aplausos y silbidos, las luces, el calor, todo se
conjugaba dando la bienvenida a la estrella.
Miré tras de mí y lo
vi, era ERIK ASTOR, era él la estrella más esperada. Giré entorno a él y me
alejé del escenario mientras escuchaba entre los gritos como su estrella
favorita los saludaba y expresaba su amor. Yo tomé mi puesto en la mesa de
control de sonido y empecé mi arduo trabajo, hacer que ERIK sonara lo mejor
posible.
El espectáculo fue el
mejor, un éxito total. Al terminar todo, Erik se me acercó y estrechándome
firmemente me susurró al oído "No sé qué sería de mi éxito sin ti': Todo
el equipo se reunió en el camerino STAR y junto con él, brindamos por un éxito más,
el de él y el de cada uno de nosotros.
Porque aunque no seamos
la estrella principal. Somos la constelación que la hace brillar más, mucho más
fuerte.

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