... Y él se encontraba
junto a ella a la orilla del mar y hace ya algunos días que 'se les veía juntos
en ese mismo lugar ...
- "que hermosa y
majestuosa es la mar' decía él, -"sí, no hay nada más bello y sublime' le
respondió ella,- "oh, tesoro mío, es nuestro amor tan hermoso como el más
bello de los atardeceres en esta playa' le susurraba él al oído.
Ellos se encontraban
sentados en la punta de un espolón, sobre una de las rocas mas salientes de la
bahía, en donde la ola golpea para partirse en mil pedazos y así mojar con su
rocío a esa tenue y lejana silueta que forman a la distancia esa
pareja de enamorados.
La magia del lugar, el
aroma cálido de la arena y el suave sonido de las olas hacían de ese instante
el más hermoso de sus propias vidas.
En ese momento una ola
se levantó súbitamente de la nada, estrellándose fuertemente contra el espolón
y la pareja...
Él, cayó de espaldas
aparatosamente sobre las rocas, abriéndose una herida en la cabeza tan profunda
como el amor que momentos antes le había profesado a ella.
Ella, por su parte cayó
del otro lado de las rocas y de una forma tan violenta, que la fractura de su
brazo y la luxación de sus costillas no alcanzaban hacer honor a tan
espectacular caída.
Minutos más tarde, eran
atendidos por el cuerpo de médicos de una clínica cercana al lugar... desde
entonces no se les volvió a ver en el mar.
... Y él se encontraba
junto a ella a la orilla de las cataratas y hace ya algunos días que se les
veía juntos en ese mismo lugar...
Por Willian
Correa
1997

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