Eran como las tres de la tarde
del Sábado, cuando, junto a la ladera de una montaña cubierta de hermosos
bosques tropicales, se estrelló una pequeña nave espacial identificada con los dígitos
E31//; bueno, no eran necesariamente caracteres en español, eran, tal vez, unos
signos de identificación escritos en el lenguaje de la civilización de donde venía
esa nave interplanetaria. Solo pasaron unos segundos antes de que se abriera la
puerta de esta y aparecieran unos seres diminutos con una apariencia que se
mezclaba entre insectos, animales y humanos, del tamaño de una uña de un dedo
meñique.
La nave Espacial no era nada
igual a las que estábamos acostumbrado a ver en las películas de ciencia
ficción, como modelos aerodinámicos o colores resplandecientes, no no, esta
era, aparentemente redonda, con aristas ordinarias y superficies ásperas que
mostraban, posiblemente, gran deterioro por vejez o, más bien, por el desgaste
al entrar a la atmósfera terrestre después de un largo viaje
.
Los extraterrestre, pequeños
seres bípedos con ojos extremadamente grandes, piel ligeramente transparente y
de apariencia pegajosa, brazos cortos que terminaban en una especie de tenaza,
con una boca muy pequeña de la cual se desenrollaba una lengua similar a la de
las mariposas, en su espalda tenían unas protuberancias perfectamente redondeadas
y blandas, como vejigas de agua, tronco muy largo comparado con la longitud de
sus piernas.
Solo tres de ellos salieron de la
nave, dos de ellos más fornidos que se desplazaban detrás del más delgado, que
por la forma en que se dirigía, parecía ser el Jefe.
Francisco era un niño de 7 años
de edad, el menor de seis hermanos, hijo de una familia campesina que vivía en
una finca muy cercana al lugar en donde había sucedido el aterrizaje. Conocía el
lugar como la palma de su mano pues no pasaba día sin que estuviera deambulando
en busca de aventuras e historias para divertirse, estaba a punto de vivir el
suceso más trascendental en su vida.
Pacho, así le decían sus
hermanos, descubrió sin querer a tres extraños insectos, o tal vez renacuajos?,
quizás duendes, bueno, lo que fueran estas criaturas, pero las vio correr
despavoridas por su presencia, en dirección a ese plato oxidado y maltrecho estrellado
en la tierra y vio cómo se escondían dentro de él. Se acercó con cautela, se
arrodilló y con un pequeño chamizo, hurgó debajo del pedazo de metal sin
encontrar nada; entonces decidió tomarlo con sus manos para poder mirarlo
detalladamente cuando una pequeña luz roja salió por un pequeño agujero en
dirección a su mano quemándolo fuertemente. Pacho se asusto pero su curiosidad
pudo mas e insistió en tomarlo. Nuevamente salió el rayo rojo pero esta vez sin
dar en el blanco pues pachito estaba prevenido. Después de varios rayos rojos,
quemadas e insistencias, una voz delgada sonó desde adentro del metal que, en
un español mal pronunciado, le decía a pacho que venían en paz, que no les
hiciera daño. El niño les dijo que no tuvieran miedo, que él era bueno y que no
les pasaría nada.
Una de las criaturas, la delgada,
salió de la nave y le pidió al niño que se acercara, que quería hablar con él,
Pacho preguntó quienes eran, de donde venían
y que hacían ahí y la criatura respondió " Hola Terrícola, soy ARG Príncipe
del planeta Flahg que queda a un millón de años luz de aquí, mis dos amigos son
ANG y AJG, Pilotos de combate de la Fuerza Espacial Flahgiana, estábamos
repeliendo un ataque de las fuerzas malignas de abrorg, un rebelde que quiere
apoderarse de nuestro planeta y quiere destruirnos; Ang y Ajg me sacaron del
palacio justo antes de que los soldados de Brorg lo tomaran, para salvar mi
vida, pero una naves Brorgianas nos descubrieron y nos han perseguido hasta
este planeta. Corremos grave peligro y yo debo ir cuanto antes a Flogria, el
planeta de mi padre para pedir ayuda antes que Brorg destruya el nuestro".
" Pero, yo que puedo hacer?" preguntó Pacho a los Extraterrestres y
ellos le respondieron " Necesitamos fuentes de energía para poder volver a
casa; nuestra nave funciona con hidrogeno y este planeta tiene este recurso de
manera ilimitada. El proceso de transformación de Hidrogeno dura Siete Cronezx,
que en tiempo terrestre equivale a unos 60 minutos, pero las naves de Brorg
estan cerca y si no nos ocultamos pronto, nos encuentra".
Pachito no tenía idea de lo que
era hidrogeno, pero entendió que se refería al agua del arroyo y supo que podía servir de ayuda, además, estaba
orgulloso de poder servir a una gran causa, a un Príncipe y salvar un planeta. Les
propuso a los Flahgianos que los llevaría, junto con la nave a su casa, por el agua no habrían de
preocuparse pues en la finca había suficiente y allí, bien escondidos, tendrían
el tiempo suficiente para el abastecimiento de combustible. Tomó la nave con
ellos a bordo, la metió entre su saco y los llevó a casa. Una vez en su
habitación, puso la nave debajo de la cama, fue por unos cubos de agua y los
trajo para que los extraterrestres sacaran esa sustancia rara que decían que tenía
el líquido.
Pachito aprovecho algo del agua y
con un trapo limpio la nave del mugre y la tierra que tenía pegado en el casco
de la nave mientras los extraterrestres hacían su trabajo.
60 minutos más tarde (7 Cronezx después),
Pachito siguió las instrucciones de los Flahgianos de ponerlos en un campo
abierto para poder despegar la nave y así lo hizo; los llevó a la huerta y
justo cuando iba a poner la nave en el piso, aparecieron tres naves Brorgianas;
sus tamaños eran 4 veces más grandes que la nave de ARG. Empezaron a perseguir
a Pacho por todo el potrero. Varios de los rayos Brorgianos ya lo habían quemado
y no podía quitarse esas naves de encima, parecían como un enjambre de abejas persiguiéndolo
y picándolo sin piedad.
Pacho, en una jugada muy astuta,
decidió adentrarse al monte y subir por la colina, por entre los árboles y los
matorrales, tratando de esquivar las naves enemigas, suponiendo que a estas se
les dificultaría volar entre la espesura del monte, pero le dio resultado. Una de
las naves chocó contra un árbol de mango y explotó al caer al piso, la segunda
choco contra un arbusto explotando en mil pedazos haciendo un estruendo
terrible que se escuchó por toda la finca; la tercera nave, evitando una
colisión, decidió salir de la maraña y sobrevolar por la copa de los arboles
tratando de no perder de vista a Pacho y a sus nuevos amigos.
Las explosiones fueron tan
fuertes que pacho entendió que corría verdadero peligro, sus tímpanos dolían y
casi no escuchaba por el impacto de las explosiones.
Pacho habló con ARG y le dijo que
tenía una idea; subir a la cima de la loma por la cañada, pararse en la punta
del barranco y lanzar la nave al vacío, para que esta, con el impulso, pudiera
volar más rápido. A ARG le pareció excelente idea y se dispusieron cual lo
acordado.
No había empezado a subir por la
cañada cuando, Carlitos y Pedro, sus hermanos mayores, alertados por el ruido
de las explosiones de las naves espaciales, lo encontraron y le cerraron el
paso e intentaron interrogarlo para ver qué había pasado y que era lo que Pacho
escondía. Pacho sabía que sus hermanos no lo dejarían en paz, siempre le hacían
bromas pesadas y que si le encontraban la nave, se la arrebatarían y pondría en
peligro a sus amigos de otro planeta. Ahora pacho tenía dos problemas, los
Brorgianos y sus repelentes hermanos mayores.
Lanzó carrera cañada arriba sin
parar seguido de sus hermanos y más atrás por la nave enemiga, mientras unos le
gritaban que parara, que soltara lo que llevaba escondido, los Brorgianos le
disparaban rayos color violeta pero pacho corría cuesta arriba. Ya se acercaba
a la cima cuando uno de sus hermanos lo alcanzó e intento arrebatarle la nave,
pero este, sacando alientos, se soltó y corrió hasta la orilla del barranco,
tomo la nave con su mano derecha, tomo el impulso para lanzarla antes que sus
hermanos se la arrebataran o que la nave Brorgiana le disparara; empujo con
toda las fuerzas su brazo hacia al frente y justo cuando sus dedos se empezaban
a abrir para soltar la nave, un rayo Brorrgiano color violeta impactó en el
centro de la nave del príncipe ARG. La Nave espacial explotó en mil pedazos mutilándole
el brazo derecho al niño y produciéndole terribles quemaduras en el pecho y la
cara.
Sus hermanos lo recogieron rápidamente
y lo llevaron al puesto de salud del pueblo. Por la gravedad de sus heridas,
fue remitido en Helicoptero a un hospital de la ciudad más cercana. Cuando Don
Pauselino, padre de Pacho, llego al hospital, sus dos hijos, llorando, le
dijeron que por más que intentaron detener a Pachito, este no había querido
soltar la Mina Antipersonal que había sacado del campo minado y con la que había
estado jugando.
William Correa 2002
William Correa 2002



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