EL ASALTO
El rastro de sangre que
dejaba al correr era enorme, los seis disparos evidentemente habían dado en el
blanco ...
Se acercaba el alba y
él sabía que le quedaba poco tiempo, habían pasado pocos
minutos después del
asalto al banco y ya había perdido unos tres litros de sangre y aún la seguía
perdiendo; su afán por no perder más del preciado líquido lo hacía casi
enloquecer. Como pudo, arropó y apretó los agujeros que las balas habían
ocasionado, con el fin de no perder más sangre y así mismo de no dejar rastro.
Pero la seguía perdiendo,
Su meta era llegar a su
hogar: al menos con una última gota de su plasma más preciado y no dejarlo todo
regado en el pavimento... El sudor bajaba por su frente estaba atemorizado, la
luz de la mañana ya se presentaba con sus
primeros rayos y ya había perdido mucha más sangre de la que había
esperado.
La debilidad y el
cansancio lo tenían casi rendido, pero al parecer había culminado su cometido.
Su casa se encontraba al frente y alguien lo estaba aguardando…
Ella - Que os pasó? Porqué habéis tardado tanto?
... Pero si bienes sangrando!!
El - No os preocupéis amada mía, lo mío es solo
un rasguño, pero los disparos del guardia atinaron en las bolsas de sangre que
se vienen derramando, alista la mesa, sienta a los niños y trae los vasos, pues
aun, de la sangre que robé quedan algunos tragos.
Y así, Drácula pudo,
asaltando el Banco de sangre de la localidad, alimentar a su noctambula
familia, pues con esto del SIDA, ya no se puede andar chupando el cuello de
cualquier ciudadano.
William Correa
98
No hay comentarios.:
Publicar un comentario