Cuando pasé el umbral
de la puerta, jamás pensé en encontrar tantas mujeres juntas y paradas frente a
mí.
Era extraño, todas me
miraban o me admiraban, no lo sé, pero todos esos ojos estaban clavados en mí,
tal vez era mi cuerpo semidesnudo, mi cara, los bellos en mi pecho... no
entiendo si me miraban con fascinación o con curiosidad.
Todas eran jovencitas
con edades entre los 15 y 19 años de edad y tal vez de algún colegio, por su
ropa, todo del mismo corte, del mismo color, como un uniforme.
Yo me imagino que toda
esa ansiedad es propia de su edad. Me miraban y se susurraban, no quería llamar
la atención, pero ninguna de ellas dejaba de poner sus ojos sobre mí; me
sentía tan seguro, tan macho que empecé a moverme de tal modo que las atraje
más, mis manos tocaban mi cuerpo y sus ojos las seguían, el alboroto se
contagiaba y yo más me movía y sus miradas más me penetraban y en esos momento
era imposible pasar desapercibido y eso me gustaba, me excitaba ...
Al instante, una mujer
de edad madura, de tez arrugada, semblante de amargada se acercó al grupo de
chicas y les dijo en voz alta:
"BUENO NIÑAS, FUE
SUFICIENTE CON EL GORILA, AHORA PASEMOS A LA JAULA DE LOS LEONES. .. "
Todas se fueron y yo...
me senté a comerme dos bananas que me quedaban, de la comida que me había
traído el guardia del zoológico en la mañana.
Willian
Correa/98

No hay comentarios.:
Publicar un comentario