Era una mañana soleada
y despejada, el paisaje era maravilloso, como el Paraíso Perdido y Libre de
América; ellos amanecieron esa mañana muy temprano, con frío pues el tiempo
estaba un poco húmedo y había llovido en la madrugada; el olor a tierra mojada
y a bosta de vaca le daba al lugar un ambiente campestre inolvidable. La
vegetación tenía todas las tonalidades del verde, las montañas se veían azules
a la distancia y, no lejos, se alcanzaba a escuchar el rugiente y relajante
sonido del río. Manuel, algo cansado por el duro trabajo del día anterior, se
levantó, algo perezoso pero listo, como siempre, a iniciar su trabajo del día;
se puso sus botas, se amarró su charapo al cinto, se puso el sombrero y se fue
a la cocina del rancho para tomarse un delicioso y caliente café mañanero.
Mientras se tomaba su
café, a la orilla de la cerca, empezó a contemplar el horizonte y a extasiarse
con la riqueza y maravillas del paisaje, Raúl, su buen amigo, se acercó junto a
él y juntos, café en mano, compartieron silenciosamente el espectáculo que la
naturaleza les estaba brindando.- "Que
campos tan hermosos hay aquí!" dice Manuel, a lo que Raúl le contesta
"Sí, jamás me canso de admirarlos y
aunque el trabajo aquí es muy verraco, trabajar en lugares como estos hace que
den más ganas de salirle al astro" ... "vea Raúl, no cambiaría mi trabajo en este lugar por nada en el mundo,
el sonido de los pájaros, su variedad
de colores; los ríos, el sonido que producen los arboles luchando contra el
viento, la tierra generosa que da sus .frutos, la leche .fresca recién
ordeñada, hasta este café, recién molido; es que trabajar aquí no es ningún
trabajo, y es que a mi edad, tantos años en este trote, con callos en mis
manos, con las arrugas del tiempo y sigo con las mismas ganas de siempre... la
gente de la ciudad si que necesita del campo:” Raúl lo miró, se sonrió y antes de que se
tomara el último sorbo de su café,- uno de sus subalternos lo interrumpió
diciendo " Permiso mi comandante, disculpe que lo interrumpa pero es que
el MONO esta en comunicación por el radio y quiere hablar con usted para
confirmar la toma!! " a lo que Manuel replicó "Bueno mi querido Raúl,
a trabajar que el día va a ser largo!!; dele parte afirmativa al Mono y que no
salga del pueblo sin habérselo tomado, que tenga suerte, que aquí lo estamos
esperando!!"... Raúl Reyes tomó el Radio y siguiendo las órdenes de Manuel
Marulanda, le dio vía libre al Mono Jojoy para iniciar un arduo día de trabajo.
Febrero del 2000
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